Tuesday, August 19, 2008

Washington DC

Querida Familia,
Definitivamente se me pasó con esto de desaparecerme por casi tres meses, es que este paso por el verano en DC ha sido mucho más intenso de lo que me hubiera imaginado. Ha estado lleno de entretención, trabajo, desafíos, descubrimientos y cansancios varios, todos felices por supuesto. Estoy contenta y agradecida de contar con tantas y tan buenas oportunidades. Ahora que me voy, el balance es más que positivo, aprendí, lo pasé bien, me conocí un poco más y mis horizontes nuevamente se expandieron, el mundo es graaaaande y yo pequeñita para abordarlo y entenderlo todo.

Llegué a DC dos o tres días antes de empezar a trabajar, y amablemente me recibieron en su casa Lea y José Marín. Recién llegada me llevaron a comer a un restaurant hindú y me acompañaron en el recorrido hasta mi trabajo para estar segura que el lunes podría llegar sin problemas a mi jornada de inducción. Los días que viví en la casa de Lea y José fueron buenísimos, conocí a sus amigos gringos, con quienes aproveché de hablar un poco de inglés e introducirlos al hermoso español que extrañaba después de recién terminadas las clases en Madison.

Aproveché mis momentos de descanso entre vinos blancos, buenas conversaciones e invitaciones a bailar con Melanie y Lea. Conocí a los amigos chilenos del Mono (José Marín) quienes fueron un total agrado y aprendizaje. Nunca antes había tenido una relación tan cercana con personas jóvenes relacionadas con las fuerzas armadas y fue realmente interesante conversar con ellos sobre sus trabajos, su experiencia en EE.UU, su mirada respecto al país y a la institución. Entre tanta conversa, partidos de las eliminatorias y buenos vinos, aprendí a conocerlos y a descubrir un mundo en torno a los temas de seguridad y defensa de mi país, resultaron ser grandes personas y tremendos profesionales, de los cuales no puedo más que esperar que les vaya muy bien en el futuro.

Conocí a la Cata, una de las primeras generaciones de mujeres en la fuerza aérea y a su esposo Simón. Pueden creer que son la primera pareja de la fuerza aérea donde ambos pertenecen a las FF.AA?, fue un orgullo conocer su historia y saber que son pioneros y que para adelante seguirán teniendo un sin fin de desafíos.
Aprendí a bailar swing con Wes, que con toda la paciencia del mundo, me enseñó piruetas y saltos que disfruté como una niña y descubrí las bondades de la buena mano de Lea, que resultó ser una excelente cocinera y compañía, buen partner de conversaciones sobre política y la buena vida, así como entrañable compañera en las conversaciones sobre el futuro y los días en DC. Gané una tremenda amiga, una mujer intensa, inteligente, con opinión, súper acogedora y gentil, definitivamente la voy a extrañar.

Recién llegada al trabajo, no puedo dejar de decirles que estaba feliz, siempre pensé que quería trabajar en un organismo internacional en Washington, y bueno, lo había logrado. El primer día estaba entusiasmada y ansiosa. Después de una larga jornada y de conocer a quienes serían mis compañeros me presentaron a mi futura jefa que resultó ser una mujer inteligente, generosa, súper directa y profesional, a quien en estos meses le gané un montón de cariño y respeto. Aprendí de ella en este tiempo y de su pasión por su programa y lo que hace. Me reafirmó que trabajar tiene sentido cuando uno piensa que se está jugando cosas importantes y que a pesar del tiempo, seguir innovando y creyendo que las cosas se pueden transformar vale la pena.

Mi paso por el BID fue realmente bueno, aprendí, me di cuenta que sabía y que soy súper adaptable y capaz de hacer un montón de cosas en diferentes contextos, aprender rápido y sentirme como en mi casa en cosa de días, y también me di cuenta que mi trabajo en Chile me ayudó a desarrollar un montón de habilidades, pero más que nada me sirvió para sentirme súper orgullosa de las personas con las que trabajé en Chile, definitivamente estamos llenos de profesionales jóvenes, competentes, ambiciosos y capaces que podrían desempeñarse acá y en cualquier lugar sin ningún problema.

La pasada por el BID me aportó algo que nunca imaginé que podría ganar…. Redescubrí América latina, aprendí de política, economía, comidas, costumbres, palabras, modismos, de la gente a través de mis compañeros de trabajo, en especial los otros interns. Por primera vez le puse rostro a Centro América, aprendí a distinguir sus acentos, a conocer sus historias y a reconocerme como parte de una cultura común. A darme cuenta que soy chilena y qué significa mi identidad, como nos ven y que me gusta y que no de ser chilena. Descubrí que si no fuera chilena me habría gustado ser colombiana, hablar como ellos, comer sus frutas y aprender de su música. Volví a bailar salsa, bachata y merengue y ver que los hombres bailan mejor de lo que conocemos en Chile, que con Bolivia definitivamente está siempre en la conversación nuestros temas pendientes y que estoy esperando mi momento para viajar por el continente y probar todas esas cosas buenas que me relataron de Ecuador, Paraguay, Uruguay, Perú, Brazil, Argentina, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Rusia, Trinidad y Tobago……..

Como para hacer todo esto aún mejor en los tres meses que trabajé acá tuve la oportunidad de viajar a Guatemala y Ecuador como parte de dos misiones, conocí Tikal, me sentí pequeñita y maravillada mirando desde la cúspide de un templo sagrado la inmensidad de la selva que parece un mar verde, aprendí algo de los Mayas y sentí que la historia del mundo es larga y llena de sinuosidades, donde no sé en qué momento estamos y como se lo cuento a mis hijos y nietos que algún día vendrán. Vi también la pobreza, la ostentación de unos pocos y niveles de concentración que llegan a doler. Tuve tiempo de pasear y conocer y además, de relacionarme profesionalmente y hacer un muy buen trabajo. Ufff que suerte y que buen balance para tan pocos meses.