Tuesday, January 29, 2008

De vuelta a la capacha

De vuelta a la capacha

Nunca pensamos que Chile era un lugar tan maravilloso para vivir, definitivamente, las tres semanas que estuvimos allá fueron las mejores vacaciones de nuestra vida, llena de cariños, familia, amigos, comida rica y calorcito.
Disfrutamos cada día de sol, cada comida rica, el buen sushi, el pastel de choclo, las humitas con tomates rojos de verdad y jugosos, los melones, las sandías, los duraznos recién sacados del árbol de la parcela de la abuelita, y el vino y las piscolas correspondientes que no podían faltar.
Fue difícil volver de Chile; fue definitivamente volver a la capacha. Subiéndonos al avión fue como meternos al closet de las crónicas de Narnia para entrar a un mundo como irreal, donde la gente camina como pingüino y el frío es ridículo, por no encontrar una mejor palabra para describir lo que es vivir con 20 grados bajo cero en promedio.
Saliendo de Santiago tuvimos un excelente vuelo, pudimos ponernos al día con las horas de sueño que en Chile nos escasearon y disfrutamos del acento de los mexicanos que era como ver una teleserie del siete en vivo y en directo. Una hora antes de llegar al aeropuerto del D.F. nos avisaron que el aeropuerto estaba cerrado por clima y que tendríamos que aterrizar en Acapulco hasta nuevo aviso. Vimos amanecer en Acapulco, algunas palmeras y no nos quedó más que esperar dos horas en el avión mientras nos permitían volver a volar. Fue buena idea llevar unos superochos de mi mamá en la mochila, la próxima vez aceptaremos todos los sanguchitos y dulces que nos quieran mandar, que después de aprender que no hay forma de llegar a nuestro destino en el itinerario presupuestado, no es buena idea andar desprovisto de comida y no contar con ningún quiosquito a la mano…..
De tres viajes entre Santiago y Madison, tenemos una pérdida de avión, una cancelación de vuelo y un cierre de aeropuerto. Tres de tres. El que quiera viajar con nosotros nos avisa.
Finalmente, después de dar vueltas como 40 minutos sobre el D.F para aterrizar, logramos llegar a la mitad de nuestro destino. Obviamente perdimos la conexión siguiente, que era a las nueve de la mañana y nos pusieron en otro avión a las tres de la tarde. En el aeropuerto de México nos atendieron demasiado bien, disfrutamos con la amabilidad de la gente y el acento, todo el tiempo era como un sketch del chavo del ocho y quedamos super entusiasmados con volver a México y conocerlo de verdad.
El avión nuevamente se atrasó, y finalmente llegamos a Chicago justo antes de tomar el último bus a Madison, si no hubiera sido así, abríamos dormido en el aeropuerto y eso ya sería mucho.
Cuando llegamos a policía internacional, el funcionario nos preguntó How are you related? y la Paulina que es la encargada de las relaciones internacionales de esta familia no podía entender, es que las primeras palabras en inglés después de tres semanas en Chile suenan como Chino, pero José sagazmente, que dice que no ha aprendido mucho inglés, le contestó We are married, entonces el oficial sonrió, nos timbró nuestros papeles de ingreso y nos salvó de la situación.
Saliendo del aeropuerto a la 1 am de Chile del día siguiente a nuestra partida, fuimos a tomar el bus sin parka, creyendo que no sería para tanto y casi nos congelamos. Camino a Madison, fue realmente como entrar en Fargo, nieve por todas partes, hielo en las calles y nadie caminando.
Un buen amigo chileno, Pancho el de las mostazas, nos fue a buscar al terminal y nos trajo a nuestra casa, (a eso ya eran las cuatro de la mañana en Chile). Es difícil describir la impresión por el frío pero les podemos decir que un bidón de agua destilada que estaba dentro de la camioneta de Pancho estaba completamente congelado y nosotros algo parecido.
Llegamos a la casa y descubrimos nuevamente nuestro espacio, estaba todo en orden, bonito y limpito, listo para empezar el nuevo semestre. A pesar del viaje, la Paulina estaba lista para ir a clases al día siguiente, pero por suerte nos enteramos a esa hora que el lunes era feriado así es que pudimos descansar, ir al supermercado y preparar panqueques con manjar para Pancho y otros chilenos que nos recibieron.
El auto, que estaba bajo una capa de cuarenta centímetros de nieve, que costó sacar más de una hora de trabajo forzado, para el cual habíamos conseguido cables de batería y otro auto para hacer puente (jump)….. funcionó milagrosamente al primer contacto, luego de tres semanas de abandono.
Esta primera semana ha sido la peor semana en la historia de la vida de Jose. En primer lugar el miércoles se le fundió la pequeña tele de 32”. Por una razón que desconocemos al enchufarla suena un pito y no se ve nada. José desarmó la tele e insistía en que era un fusible quemado el causante del problema, pero a pesar de mirar, mover y en ocasiones golpear los cables y bobinas nada pasó.
La red de chilenos nos advirtió que mandarla al servicio técnico sería carísimo así es que aceptamos una tele pequeñita de regalo que por lo menos funciona.
Para seguir con la semana, hoy por la mañana José recibió una carta con un regalo especial, su permiso de trabajo. Sin tele y con permiso de trabajo, la suerte está echada, se acuerda de todo esto y se ríe nerviosamente y al mismo llora desconsoladamente, a veces la vida decide por uno, jajajaja.
Como siempre Dios nos acompaña y buenas cosas nos pasan en la vida, y las no tan buenas igual las disfrutamos, de seguro que volvemos de Madison llenos de experiencias y capaces de vivir hasta en la villa las estrellas de la Antártida con o sin tele.

Saturday, January 26, 2008

EL OSO

TANGUITO, EL OSO



Yo vivia en el bosque muy contento


caminaba, caminaba sin cesarlas




mañanas y las tardes eran mias




a la noche me tiraba a descansar.






Pero un dia, vino el hombre con sus jaulas





me en encerro y me llevo a la ciudad





En el circo me enseñaron las piruetas





y yo asi perdi mi amada libertad.






Conformate me decia un tigre viejo



nunca el techo y la comida han de faltar,



solo exigen que hagamos las piruetas





y a los chicos podamos alegrar.




Han pasado cuatro años de esta vida




con el circo recorri el mundo asi




pero nunca pude olvidarme del todo



de mis bosques, de mis tardes y de mi.




En un pueblito alejado alguien no cerro el candado

Era una noche sin luna y yo deje la ciudad

Ahora piso yo el suelo de mi bosque

otra vez el verde de la libertad

estoy viejo pero las tardes son mias

Vuelvo al bosque, estoy contento de verdad...